LA VERDADERA HISTORIA DE LA TIRANA (I)
Miles de peregrinos se reúnen en La Tirana, pequeño poblado en medio del desierto, para rendir un homenaje conmovedor a la Virgen del Carmen a través de la música, el baile y sacrificios corporales. La Tirana es dolor y esperanza.
Cada 16 de julio se celebra el día de la Virgen del Carmen con una grandiosa fiesta que atrae a miles de visitantes y fieles. Es un espectáculo extraordinario y único en el país. A la Patrona de Chile se le considera la Virgen que hace milagros.RICARDO TORRES PEÑA
PERIODISTA E INVESTIGADOR
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Muchos chilenos saben que La Tirana es un caserío situado a 16 kilómetros al suroriente de Pozo Almonte y a 60 de Iquique. Pero seguramente ignoran la historia y la evolución de esta localidad y cómo con el tiempo se convirtió en un lugar sagrado para el culto religioso de los cristianos del mundo católico. La localidad de La Tirana y la festividad religiosa nacieron después de producirse un conato de rebelión, al poco tiempo de llegar a Chile los españoles desde El Cusco..
La historia nos traslada a la época en que don Diego de Almagro realizó su expedición exploradora a Chile, efectuada en 1535 y 1536. En Perú, Almagro supo de la existencia de territorios ubicados más al sur que el incaico, y que eran aún más ricos. Así fue como el 3 de julio de 1535 partió, junto a la expedición más poderosa jamás vista hasta entonces en América, hacia lo que se conocería más tarde con el nombre de Chile.
En aquel tiempo los indios peruanos se mostraban intranquilos. Los dos últimos incas habían muerto violentamente. Huáscar fue vencido y mandado asesinar por su hermanastro Atahualpa; y éste fue ajusticiado por don Francisco Pizarro en castigo por el crimen cometido. Los encomenderos se manifestaban soberbios, y los indios temían lo peor. Había un anhelo general de que resucitara el antiguo imperio Tihuantisuyo. Por otra parte, reinaba intranquilidad también entre los españoles. Almagro se consideraba postergado por su socio Pizarro, y muchos conquistadores no habían conseguido encomiendas, minas u otros beneficios a que declaraban tener derecho.
Pizarro ideó una estrategia con la finalidad de poder dominar los focos de descontento que se originaron entre los españoles, induciendo a su socio Almagro a emprender la conquista de Chile, territorio que disfrutaba en el Perú del renombre de "estar cuajado de oro": lo que era efectivo, pues el inca recibía desde ´´Chile´´, anualmente, unos 2.500 kilogramos del noble metal, que se destinaba a los usos de la corte y de los templos solares. De este modo lograría contentar a Almagro y a los soldados ociosos. Ordenó al jefe del ejército incaico, Paullo Túpac, que era el príncipe de la dinastía, que acompañara a Almagro con unos diez mil guerreros, incorporando igualmente a la expedición al Sumo Pontífice (Huillac Huma) incaico. De este modo esperaba Pizarro matar dos pájaros de un tiro, además de conjurar un levantamiento indígena en Perú, según ´´Hechos desconocidos de La Tirana´´.
EN LOS BOSQUES
DE TARAPACÁ
Tras agotadoras jornadas la expedición llegó a los bosques de la Pampa del Tamarugal. Allí fue alcanzado por un chasqui (correo) que traía noticias para el jefe militar incaico Paullo Túpac. Le informó que Manco Capac había sido designado inca por Pizarro y que existía una sublevación cuyos integrantes tenían cercada la ciudad de Cuzco. Paullo Túpac recibió la orden de separarse de inmediato de los españoles y regresar en marchas forzadas a la capital incaica para apoyar el sitio y recuperarla, expulsando a los hispanos. Los soldados incaicos debían ganarle la delantera a los españoles.
La orden fue cumplida puntualmente. De noche el resto de los guerreros incaicos, encabezados por su jefe, huyeron del campamento español. Un centinela observó el movimiento de las tropas y dio la alarma. Los españoles formaron y persiguieron a los peruanos logrando apoderarse del Sumo Pontífice y de doce oficiales. Un tribunal de guerra los condenó de inmediato a muerte, suplicio realizado al amanecer al pie de una roca.
Presenció la ejecución de su padre Huillac Huma, una hija de éste, una ñusta (princesa) de la dinastía de Huáscar, que era joven y bellísima. Ella acordó, de inmediato, permanecer en el Bosque del Tamarugal y vengar la muerte de su padre en todo español que pasara por ahí, entrando o saliendo desde Chile. Para ese fin corrió tras el ejército y consiguió que Paullo Túpac le dejara un fuerte destacamento a su mando.
Pero cuando había cesado ya toda resistencia en Perú, continuó oponiéndose a los españoles un último foco hostil en la Pampa del Tamarugal. Este foco hostil era el encabezado por aquella ñusta, hija del Sumo Pontífice incaico. Todo español que caía en sus manos -y fueron muchísimos- era ultimado en la misma roca en que había perdido la vida su padre. Así se lo había jurado ella misma a Inti, el Dios Solar.
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